¿Sabías que una de las partes que se puede ver seriamente afectada en un accidente es tu mandíbula? Como que no tendemos a pensar en esa parte, ¿cierto? Podemos imaginar brazos, piernas o costillas rotas, lesiones en la cabeza, etc. Pero ¿qué ocurre con nuestra mandíbula durante un choque?

Pues bien, imagina que un carro golpea tu automóvil por detrás. Tu cuerpo rebotará hacia adelante, tu torso, tu cabeza – tu mandíbula incluida por supuesto – tensando los músculos y estirando los ligamentos y sufriendo de un latigazo cervical. Imagina además que al momento del impacto, aprietas tus dientes, tensando toda tu boca. No es una imagen agradable de visualizar, y mucho menos cuando pensamos en todo el dolor e inflamación que esto puede provocar.

Veamos la parte anatómica. Tenemos una articulación que conecta la mandíbula con la parte lateral de la cabeza, esta nos permite hablar, bostezar y masticar. Cuando esta se ve dañada podemos presentar algo que se conoce como Trastorno de Articulación Temporomandibular, lo que puede provocar: dolor que se esparce por toda la cabeza, rigidez en los músculos de la mandíbula, limitación del movimiento o bloqueo del movimiento de la mandíbula, y cambios en la alineación de los dientes, dolor de cuello, hombros y espalda, entre otros.

Es importante tener en cuenta que este dolor puede no aparecer al momento del accidente, ya que puede tardar días o incluso semanas en presentarse, por lo que la gente tiende a no relacionarla con el evento. Uno de los mejores consejos que puede seguir una persona al momento del accidente, es no declarar que se encuentra en perfecto estado y sin ninguna lesión. Las lesiones tardan en presentarse muchas veces, y esta es precisamente una de ellas.

Este dolor en la mandíbula puede desaparecer en pocos días o semanas y se puede tratar con métodos no invasivos. El masaje suele ser una buena forma para aliviar el dolor, aplicar hielo en el área, e incluso tomar analgésicos. En muy raros casos se llega a necesitar de una cirugía.

Esta lesión es más frecuente de lo que podemos imaginar. De acuerdo a un estudio realizado por The Journal of the American Dental Association, una de cada tres personas que están expuestas a un traumatismo por latigazo cervical corren el riesgo de desarrollar síntomas tardíos de TAT. Como ya lo mencionamos, muchas de las víctimas de accidentes no asocian estos dos eventos entre sí. Es importante comprender que pueden incluso pasar meses después del accidente para que el dolor se presente. Algunos pacientes han reportado presentar síntomas de este trastorno ¡hasta un año después!

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